Sueños rotos.
Turbulenta invención de historias,
Que se enredan y se chocan en mi mente,
Que inyectan a cada paso más euforia,
Y en un segundo, la aniquila hábilmente.
La Viudita baila triste con el Duende,
Las verdades duermen solas y escondidas,
Lo que excita no es el hilo del que penden,
Sino la inconsciencia de la misma caída.
No se puede enfrentar la realidad o lo que sea,
Por miedo a oír, lo que de antemano ya sabía,
Es como barrer las ideas de la azotea,
Y esperar a redimirse con la luz del nuevo día.
La última noche la pase solo conmigo,
En mi cama y mal acompañado por nadie,
Pero fue confuso, si conté más de diez testigos,
Que se esfumaron como un sopor que enrarecía el aire.
Descontinuado, enrevesado, inoportuno e incongruente,
No puedo estar aquí, allá y en todas partes,
Desarticulando tantas mentiras y verdades inminentes,
Mientras este sueño roto, en mil pedazos se parte.
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