lunes, 26 de septiembre de 2011

Muerte fuera!


Muerte fuera!


Silenciosa la vida se le va escurriendo,

De entre las manos, no lo puede evitar,

Ella entra y no pregunta si es bienvenida,

Ella llega como siempre, al descuido voraz.


Nunca nadie se le pudo escapar,

Y creo que esta no va a ser la excepción,

Si el frio le heló el aliento, y sus manos tiemblan,

Es que a su hacienda, va a ir a parar.


Respiró profundo, y abrió bien grandes los ojos,

La sangre le hervía, en el corazón,

El volvió de atrás, como una espina,

Que incomodaba a la señora, que esperaba a su lado.


-Hoy no me toca a mí-  le oí decir levemente,

Será que esta vez se equivoco de zarpada,

Quiso adelantarse a la misa de cuerpo presente,

Y se va con las manos vacías, prometiendo que ya volverá.

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