ENIGMA.
Relojes inmundos desparramados por el suelo,
revelan una imagen por demás metafórica,
el tiempo perdido buscando un señuelo,
para alcanzar esa imaginación tan eufórica.
Te mueves tan rápido, casi no puedo verte,
tu silueta borrosa, deja un halo de luz mortecina,
si así continuas, jamas podre poseerte,
dejas una brisa que es un susurro, a través de las cortinas.
No voy a encender la luz, se que aun estas por ahí,
no quiero caer en la trampa, de verte en mi cuarto paseando,
ya no espero mas noches, de este loco frenesí,
ahora intentare dormir, no ansío quedarme deseando.
El vigor mengua, y demarca casi atónito,
la salida de tu sombra, que escapa con mucho sigilo,
mis ojos se cierran, sin poder develar el incógnito,
si soy yo, que me siento así, o es que este es tu estilo.
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