CALOR.
El viento descansa lánguido, abatido,
Sin fuerzas ya para contrarrestar,
El calor que del cielo ha caído,
Pero parece del suelo brotar.
Las copas de los arboles parecen,
Dibujos inanimados, quietos, casi muertos,
Sus movimientos de a poco perecen,
Su sombra no entiende el entuerto.
Donde quedo la frescura que brindaba,
El trinar de los pájaros que huyeron,
Del calor que todo lo secaba,
De las tardes de sol que cayeron.
Y esta lluvia que nos engaña,
Nos hace creer que el tiempo cambiará,
No es más que otra patraña,
De seguro el de nuevo volverá.
Y si, siempre que llovió… paró,
Esta vez la calma, solo trajo mas sopor,
De nuevo el sol a la humedad reparó,
Otra vez, otra vez el intenso el calor.
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