AMANECE.
Cada haz de luz que ingresa,
En la habitación, es como una espada,
Que hiere la oscuridad y la atraviesa,
En una centelleante estocada.
Es hora quizás de que te vayas,
A pesar de que el sol
te sienta tan bien,
Eres luminosidad que raya,
En la hermosura y el placer también.
Amanece como todos los días,
Pero hoy la luz tiene algo, dulce como miel
Ilumina tus piernas, y mi mirada perdida,
En el espacio sideral de tu piel.
Si quizás sea hora ya, de que te vayas, o tal vez,
Debieras quedarte, hasta que tu sueño aguante,
Para revivir, una y mil veces, otra vez,
Lo que sucedió, antes que el sol te levante.
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